Esta noche hasta la sal se hizo vidrio
todo mi cuerpo herido
rayado como cuaderno de alumno indisciplinado.
Esta noche el vino se volvió polvo caliente
intoxiqué hasta mis huesos mordiendo sus partículas
le puse mis manos al cuello de todos mis sueños
y uno a uno los fuí ahorcando
como quien mata a su peor enemigo
o rompe para siempre el espejo de la fealdad.



Qué
Qué rico sería poder romper el espejo de la fealdad y vernos siempre lindos.
O deshacernos de los sueños incumplidos, esos que nos frustran y nos recuerdan nuestros fracasos.
Pero ahi nos olvidamos de que muchos de los otros sueños, los cumplidos, alguna vez fueron motivo de frustración, alguna vez los añoramos desesperadamente y fueron lo que nos permitió seguir vivos y dar la pelea dia a dia. Hasta que conseguimos hacerlos cruzar la barrera de sueños a realidades.
Por eso yo prefiero convivir con mis frustraciones (léase sueños incumplidos), aunque claro, a veces, el vino convertido en polvo caliente, hace que surja un ahorcador de adentro mio...
Saludos,
Calypso soñadora