Vengo de bañarme en un río de vino tinto
vengo de andar orinando muros públicos
y vertiendo líquidos gástricos en las puertas de los Bancos.
Vengo de hacer trámites bancarios confidenciales
y de redactar un poder notarial en una oficina gris.
No vengo de ninguna primavera
de ningún cielo
y no me trajo viento alguno:
sólo vivo en Santiago.
Santiago mi grande y única ramera,
¿como no haberte amado de antes
cuando vestíamos uniforme escolar?
¿Por qué me volví un bandido entre tus noches
por qué asalté tanto bar y tanta botillería?
¿Será ése el fin de todos los que
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